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¿Por qué vivir sin miedo?

Desde los primeros años de mi adolescencia el miedo me acompañó de cerca. No fue fácil desprenderme de esa sensación que me rodeaba en cada movimiento. A los miedos comunes de cualquier persona se le sumaban las dudas de crecer con una discapacidad. 

Durante varios años me atormentaba la pregunta ¿por qué a mi? hasta que poco a poco fue perdiendo sentido. Nunca sentí rencor, y gracias a eso pude construir una vida llena de cosas hermosas. No me faltaron barreras ni rampas, pero hice mi camino. 

En ese recorrido fui descubriendo que el arma que me lastimó estaba cargada de miedo; que era un escudo envenenado contra el maltrato, la humillación y la violencia; que llegó a sus manos por otros miedos, y así entendí que la cadena del miedo es la tumba de una sociedad segura. 

Pensarme como sociedad me permitió entender cómo las desigualdades pudren todo; cómo la pobreza curte la piel, cómo las carencias de amor verdadero deshumanizan al punto de que la vida del otro no valga nada. 

Esa brutalidad no está lejos de cada una de nosotras. Morimos por ser mujeres a manos de nuestras parejas, morimos por un tipo que se caga en la vida de un laburante, morimos por un policía que nos tira sin avisar. Vivimos con miedo de morirnos y lastimarnos. 

Hace pocos meses fui asaltada, aunque no me lastimaron me sentí herida, dolida de miedo, de impotencia, de inseguridad; pero me dió más miedo pensar en llevar un arma, en que me quieran defender a balazos. Conozco ese camino. 

No hay Republicana que elimine el miedo, no hay castigo que no embrutezca hasta la deshumanización la vida de los varones jóvenes pobres, no hay reforma que valga si el camino sigue siendo la violencia. No hay rencor social que no nos lleve a vivir con miedo. 

Mi opción es ponerle el cuerpo a los problemas, enfrentarlos con honestidad, sin atajos fáciles, tribuneros, hablar de lo que pienso y colectivamente con mis compañeros y compañeras dar la pelea por una sociedad libre de violencia y libre de miedo. 

La propuesta de reforma constitucional bajo la consigna “vivir sin miedo”, paradójicamente elige combatir el miedo sembrando más miedo. Ese no es mi camino y por eso le digo “no a la reforma”. 

Fiorella Buzeta

El Abrazo

Lista 949 

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